¿El éxito depende más de una gran idea o del trabajo constante? ¿Cualquiera puede desarrollar una idea innovadora, o es necesario tener una mente privilegiada? Sin duda, el trabajo es fundamental, y la disciplina juega un papel clave en todos los ámbitos de la vida, también en la innovación.
Como decía Picasso: «La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando«. Thomas Edison también lo expresaba con claridad: «El genio es 1% inspiración y 99% transpiración». En el mundo de la innovación, donde se explora lo desconocido, la disciplina se convierte en un pilar esencial para mantener el rumbo y evitar la frustración ante la incertidumbre.
Si queremos obtener resultados, es imprescindible esforzarnos. Sin embargo, el esfuerzo por sí solo no basta. También necesitamos ese 1% de inspiración, esa chispa que enciende el proceso creativo. La disciplina es fundamental, pero debe ir acompañada de curiosidad, capacidad de aprendizaje y una actitud positiva.
Disciplina e innovación: como herramienta para la acción
La disciplina permite a los innovadores perseverar ante los desafíos y contratiempos que surgen durante el proceso creativo. Facilita la organización, la planificación de tareas, el establecimiento de metas y la constancia en la búsqueda de soluciones.
Además, dota a los innovadores de la capacidad de transformar ideas en realidades, ayudándoles a superar la inercia y la postergación, así como otros obstáculos que pueden frenar la materialización de proyectos.
Gracias a la disciplina, se estructura el proceso de innovación, lo que permite llevar a cabo experimentos, investigaciones y pruebas para validar ideas y desarrollar soluciones viables. También optimiza la gestión del tiempo y los recursos, lo que resulta clave para concretar proyectos y afrontar con mayor resiliencia la frustración inherente al descubrimiento.
El equilibrio entre disciplina y flexibilidad
Como hemos visto, la disciplina es un factor esencial en la innovación. No obstante, es crucial encontrar un equilibrio entre estructura y flexibilidad en el proceso creativo.
Mientras que la disciplina aporta orden y rigor, la flexibilidad permite adaptarse a cambios, explorar nuevas perspectivas y aprovechar oportunidades inesperadas.