Fran Chuan

Blog

Comparte este artículo

Aprender de los fracasos y alejarse de la complacencia de las victorias

En este artículo aprenderás por qué el éxito es embriagador, cómo eliminar el castigo de tu cultura y el método práctico para convertir cada error en un activo de conocimiento.
Aprender fracaso

Directivos, líderes y colaboradores parecen olvidar una frase muy manida, pero aparentemente invisible: de un gran fracaso se puede extraer un gran aprendizaje. Una cadena de fallos puede conducir a un gran logro, pero solo si sabemos gestionarla.

 

¿Por qué nos cuesta tanto aprender de los errores?

Es clave que la cultura de las empresas integre una buena gestión de los errores para encontrar soluciones innovadoras. Estamos entrenados para evitar el fracaso por miedo a ser etiquetados como «inútiles» o «torpes». Ante un resultado no esperado, tendemos a inventar excusas o mentiras piadosas que, en realidad, solo ocultan lo que deberíamos haber hecho.

Hay que desprenderse de estas manías y adentrarse en el porqué de los fallos. Exorcizar el error es imprescindible si queremos aprender de cada paso y sumar todas estas experiencias para construir un gran logro: una victoria real.

 

El rol del líder en el fracaso

El líder tiene el papel de gestionar tanto el éxito como el fracaso, consiguiendo que esa cultura se expanda entre sus colaboradores. Para ello, debe desmitificar el concepto de éxito. Cuál es realmente una experiencia más exitosa: ¿lograr algo que estaba previsto, pero que es inútil, o no lograr un objetivo sumamente útil, pero aprender qué camino debemos tomar para alcanzarlo?

Las organizaciones están repletas de gente celebrando éxitos inútiles que no aportan novedad. Estos logros suelen ser embriagadores y ocultan el aprendizaje; es mucho más difícil hacer una retrospectiva cuando se gana que cuando hay un tropiezo. La tarea del líder es fomentar la reflexión en ambas situaciones.

Cómo aprender del fracaso: acción práctica

Ante la pregunta de cómo aprender de los errores, debemos confiar en el método científico. No hay que dejar nada al azar. Es necesario seguir un proceso ordenado y riguroso en el que podamos investigar el porqué de cada resultado e incorporar los nuevos conocimientos a nuestras acciones futuras.

Experimentar, tomar notas e incorporar el conocimiento al siguiente experimento es la clave.

 

Sustituir «fracaso» por «resultado no esperado»: una estrategia de liderazgo

El lenguaje no es inocente; las palabras que utilizamos moldean nuestra realidad y, sobre todo, nuestra capacidad de reacción. En el entorno corporativo, la palabra «fracaso» carga con un peso histórico devastador.

Estamos entrenados desde la escuela para temerle, asociándolo directamente con etiquetas como «inútil», «torpe» o «poco profesional». Este miedo paralizante es el mayor enemigo de la innovación, ya que empuja a los equipos a ocultar errores tras «mentiras piadosas» o excusas justificativas para evitar el juicio.

Para romper este ciclo y acercarnos a un hábito de mejora continua sin el lastre de las connotaciones negativas, un líder debe establecer una Lingua Franca clara y valiente dentro de la organización. Esta estrategia se basa en dos pilares fundamentales:

  • De «fracaso» a «resultado no esperado»: al adoptar este término, movemos el foco de la persona hacia el proceso. Un «resultado no esperado» es, en esencia, un dato. Nos indica que la hipótesis de partida no se ha cumplido, lo cual es información valiosísima para el siguiente paso. Es pasar del drama personal al análisis objetivo del método científico: experimentamos, obtenemos un dato y ajustamos el rumbo.
  • De «castigo» a «aprendizaje»: si el error se penaliza, la curiosidad muere. El líder debe exiliar el castigo del léxico y la práctica diaria para sustituirlo por el aprendizaje sistémico. Esto no significa ser complacientes con la negligencia, sino ser implacables con la pérdida de conocimiento. Cada vez que algo no sale como se preveía, el equipo tiene la obligación de tomar notas, sistematizar lo ocurrido e incorporar ese nuevo saber en el siguiente experimento.

 

Al final, empresas referentes como Apple nos demuestran que sus listas de «lanzamientos en rojo» (fracasos) son mucho más largas que las de color verde. Lo que las hace líderes no es la ausencia de errores, sino su capacidad para transformar cada uno de esos «resultados no esperados» en el combustible necesario para su próximo gran éxito.

 

¿Y ahora qué?

Al final del día, innovar es un ejercicio de valentía. Si solo celebramos las victorias fáciles, estamos condenando a nuestra organización a la complacencia y a la mediocridad a largo plazo. La próxima vez que algo no salga como planeabas, antes de buscar la excusa perfecta, detente y pregunta a tu equipo: «¿qué sabemos ahora que no sabíamos ayer?«.

Si logras que el aprendizaje sea más valioso que el propio ego, habrás construido una cultura imbatible. Porque el verdadero fracaso no es fallar en un experimento; el verdadero fracaso es no obtener ningún conocimiento de él.

¿Quieres llevar la innovación a tu empresa?

No te pierdas las últimas novedades

    INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE PROTECCIÓN DE DATOS.Responsable del tratamiento DICERE LA COMUNICACION SL.Dirección del responsable Camí Real, 10-1º Izq, 08340, Vilassar De Mar, Barcelona. Finalidad Sus datos serán usados para poder atender sus solicitudes y prestarle nuestros servicios.Legitimación Únicamente trataremos sus datos con su consentimiento previo, que podrá facilitarnos mediante la casilla correspondiente establecida al efecto.Destinatarios Con carácter general, sólo el personal de nuestra entidad que esté debidamente autorizado podrá tener conocimiento de la información que le pedimos.Derechos Tiene derecho a saber qué información tenemos sobre usted, corregirla y eliminarla, tal y como se explica en la información adicional disponible en nuestra página web.Información adicional Más información en el apartado “POLÍTICA DE PRIVACIDAD” de nuestra página web.