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¿Cómo hacemos que la innovación sea parte de la cultura de la empresa?

Para crear la cultura de la innovación en una empresa proponemos seguir cuatro pasos fundamentales que conocemos como el método DACS:

  1. Desmitificar la innovación. La innovación no es una cuestión de tecnología, ni patrimonio exclusivo de Silicon Valley, Singapur, u otra mitificada área geográfica. La innovación es mucho más propia de la cultura de las organizaciones que de la cultura de un territorio, y, por tanto, se da donde se da y el primer paso para lograrla es creer que está a nuestro alcance.
  2. Alinear conceptos. Todos hablamos de innovación, pero para cada cual significa una cosa distinta. Es fundamental que todas las personas de todos los departamentos de una organización se pongan de acuerdo en los conceptos, que tengan una Lingua Franca. No en vano, las empresas no innovan, sino que son las personas que conforman dicha empresa las que innovan.
  3. Concretar. Es el paso que más tiempo lleva. Consiste en establecer el punto de partida. Y para ello es necesario conocernos, establecer las bases. En el caso de la innovación empresarial, una herramienta de diagnóstico, como es InnoQuotient, es tremendamente útil a la hora de diagnosticar la cultura de la innovación y poder transformarla para que sea sostenible en el tiempo.
  4. Sistematizar. El último paso se trata de aplicar de manera rigurosa y disciplinada el gran mantra “piensa en grande, actúa en pequeño”, que cuesta encontrar organizaciones que lo apliquen, porque tendemos actuar en grande. Y al que le añadimos “comunica en lluvia fina … y solo hechos” para no generar resistencias culturales innecesarias.

Beneficios de la cultura de la innovación en una empresa

  • Compromiso. Los empleados están comprometidos con una empresa con un propósito innovador porque ven que es un sitio donde se puede crecer, donde se puede decir cualquier “estupidez”. No en vano, lo que conecta una locura y una genialidad es el éxito.
  • Motivación. Es importante dejarse de cursos de motivación y de ponerle trabas. La motivación es tener ganas de ir a trabajar, es la ilusión de levantarse. Las culturas innovadoras permiten el crecimiento curioso, imaginativo y creativo que, combinado con la productividad, atraen talento.
  • Atracción del talento. La tolerancia que requiere una cultura de la innovación atrae talento y gente talentosa combinada, que imaginan cosas que no existen, crean las tendencias.
  • Excelencia empresarial. ¿Es posible la excelencia empresarial sin emoción? ¿Es posible la emoción empresarial sin cultura de la innovación, sin espacios abiertos a la curiosidad, la imaginación y la creatividad? Si una empresa no crea una cultura de la innovación es difícil que haya emociones que la lleven a la excelencia.
  • Productividad. La economía española cae en la trampa de pensar que la gente creativa no es productiva, cuando la realidad es que nadie tiene ganas de perder el tiempo. Por tanto, las culturas de la innovación son más productivas, no desde la perspectiva producción/hora que es mercantilista y cortoplacista, sino desde el impacto que tienen con los productos o servicios, experiencias de clientes, transformaciones, etc. que generan y que son los pilares de la viabilidad de las organizaciones.